Cuaderno de cantares:

Gatos, perros y ratones

 

 

 

A la jota, jota
de mi tío Antón,
que estaba a la lumbre
pelando un ratón.
Como lo pelaba
de tan buen humor
le sacaba lana
para un cobertor.
  A la jota, jota
que bailan los perros,
levantan la pata,
se le ven los huevos.
  A la orilla del río
tengo mis bienes:
una gata y un gato
con cascabeles.

 

 

A ratones me huele
niña, tu cuarto,
deja la puerta abierta
pa que entre el gato.
  Al otro lado del río
tengo de hacer mi labor
con una yunta de cabras
y un perro de sembrador.
  Al perro de San Roque
le han levantado
un falso testimonio,
que está preñado.

 

 

Allá va la despedida,
la que echó el gato a la gata,
que al subir por la escalera
le metió la quinta pata.
  Asómate a la ventana,
cara de limón podrido,
te pareces al mi gato
cuando está descolorido.
  Ay, madre, mate a ese gato,
que se me sube a la cama,
que me araña por las piernas
y me da un beso en la cara.

 

 

Ay, que te quiero, niña,
ay, que te quiero
como la liebre al galgo
y el gato al perro.
  Catalina, mi vecina,
mujer de mucho aparato,
que se come las sardinas
y le echa la culpa al gato.
  Eres más fea que Picio,
y no te quieren los hombres,
úntate el culo con queso,
que te quieran los ratones.

 

 

¿Cómo quieres que vaya
de noche a verte
si el perro de tu padre
sale a morderme?
  Con un perrito que tengo
y otro que me van a dar
y otro que me están criando,
tres perros voy a juntar.
  Cuando me parió mi madre
me parió en una escudilla,
vino el gato y me llevó
creyendo que era morcilla.

 

 

Cuando a mí me cortejabas
te peinabas a menudo,
y ahora que no me cortejas,
pareces perro lanudo.

  Cuatro patas tiene el gato,
y cuatro tiene la liebre,
y cuatro tiene la cama
donde mi morena duerme.
  Dame la mano, niña,
por la gatera,
que si yo fuera el gato,
ya te la diera.

 

 

Duerme, niño chiquitín,
que tu padre fue a León
a comprarte unos zapatos
de pellejo de ratón.
 

 

El día que me dijiste
que tú ya no me querías,
hasta el gato de mi casa
me miraba y se reía.

 

  El diañe la perra
de la tía Isabel,
la agarré pol rabo
me quiso morder.

 

 

El perro de San Roque
no tiene rabo
porque Ramón Rodríguez
se lo ha cortado.
  En la calle de Santa Ana
hay un ratón con viruelas,
y a la cabecera un gato
poniéndole sanguijuelas.
  En mi vida he visto yo
lo que he visto esta mañana:
una gallina trillando
y un ratón haciendo parva.

 

 

Ese chico que está ahí
le relumbran los botones,
también le relumbra el pelo,
roído de los ratones.
  Esta noche los ratones
han tenido gran función,
le han roído la levita
al jefe de la estación.
  La camisa del majo
no tiene puños,
del pellejo del gato
le haremos unos.

 

 

La perra de la Isabel
está criando dos perros,
uno para la Isabel,
y el otro pa la Consuelo.
  Las mujeres y los perros
son de la misma manera,
si le hacen una caricia
se van detrás de cualquiera.
  Los hombres son los ratones
y las mujeres el queso,
y el matrimonio la trampa
que los pilla del pescuezo.

 

 

Los mocitos de esta boda
son pocos y fumadores,
son capaces de fumar
los rabos de los ratones.
  Los mocitos que hay ahora
son como el trigo barato,
si no les das lo que quieren
hacen el fu como el gato.
  Los mocitos de esta boda
son como gatos pelados,
por ver acostar las mozas
se suben a los tejados.

 

 

Mañana salgo de caza
con el morral del alcalde,
el hurón del señor cura
y la perra de tu madre.
  Más vale querer a un perro
que querer a una mujer,
el perro cuida la casa,
la mujer la echa a perder.
  Mázate, lleite,
mázate, nata,
si non te mazas,
dareite a gata.

 

 

Me dijiste que era un gato
lo que entró por tu ventana,
y en mi vida he visto yo
gato negro y con sotana.
  Me lo tienes que dar,
me lo tienes que dar,
lo que cogen los perros
cuando van a cazar.
  Mi abuela ya no me quiere
porque no tengo calzones
y me están haciendo unos
con pielicas de ratones.

 

 

Mi suegra está muy contenta
porque le friego los platos,
no sabe la pobrecita
que se los lamen los gatos.
  No eres alto ni eres bajo,
eres de buena estatura,
para perro de ganado,
tienes buena dentadura.
  No he visto cosa más fría
que las manos de un barbero,
el culo de una mujer
y las narices de un perro.

 

 

¿Para qué quiere el cura
perro de caza
si la liebre que busca
la tiene en casa?
  Por decir: ¡Viva San Roque!
me metieron prisionero,
y ahora que estoy en prisiones:
¡Viva San Roque y el perro!
  Por esa calle a lo largo
un ratón va dando quejas,
porque le han cortado el rabo
pa atar el moño a una vieja.

 

 

Por la calle abajito
van dos ratones
uno va haciendo punto
y otro botones.
  Por la callita abajo
baja mi gato
con las bragas al hombro,
que es maragato.
  Por la callita abajo
baja mi perra
con la aguja en el rabo,
que es costurera.

 

 

Que por tu ventana
que por tu balcón,
hay un gato pinto
detrás de un ratón.
  Qué tontas son las mujeres
que se asustan de un ratón
y no se asustan de un hombre
que es el animal mayor.
  Quién fuera gato murón
para entrar por la gatera,
para dormir con la novia
y echar el novio pa fuera.

 

 

Quién fuera un gatito negro
que por tu ventana entrara,
a ti te diera un besito
y a tu padre le arañara.
  Ratón, que te pilla el gato,
ratón, que te va a pillar,
si no te pilla esta noche
mañana te pillará.
  San Antón a San Roque
le pegó un palo,
porque el perro al cochino
le mordió el rabo.

 

 

Si quieres que suba, suba,
como un gato subiré,
subiré por tu ventana
y contigo dormiré.
  Si quieres que vaya a verte
echa a tu perro cadena,
que me ladra cuando voy
a visitarte, morena.
  Si quieres que venga a verte
ten el perro bien atado,
que pa pasar malos ratos
tiempo tengo de casado.

 

 

Tres años dura un milano,
tres milanos dura un perro,
tres perros dura un caballo,
tres caballos dura el dueño.
  Un gato se quedó ciego
de mirar por la gatera,
yo también me estoy quedando
de mirarte a ti, morena.
  Yo tenía un medio novio,
y lo puse a la ventana,
vino el gato y lo comió,
que buen provecho le haga.

 

 

Lo rubio
y lo moreno

                                     

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