Cuaderno de cantares:

El vino

 

 

 

A la fuente voy por agua,
a la taberna por vino,
al estanco por tabaco
y al baile por ver a un primo.

  A la jota, jota,
de los capuchinos,
unos son borrachos
y otros beben vino.
  Allá va la despedida,
allá va, que nos marchamos,
si no nos sacan más vino,
ni tocamos ni cantamos.

 

 

Allá va la despedida
y con ésta ya van cinco,
y ya no cantamos más
si no nos dan vino tinto.

  Arrodea, arrodea
si vas por vino,
yo también arrodeo
por ir contigo.
  Bebe, compañera, bebe,
que este vino está muy bueno,
lo ha traído el buey Galán
y también el buey Romero.

 

 

Como floreció este ramo,
con el agua y con el vino,
así van a florecer
la madrina y el padrino.

  Con este vaso de vino
que en la mano tengo ahora,
señores, a todos brindo
en el día de mi boda.
  Daime vino, daime vino,
que agua no la he de beber,
que anda una coca en el río,
temo que me ha de morder.

 

 

De esta copa cristalina
tengo de beber el vino
para que de hoy en un año
tengan los novios un niño.

  De la uva sale el vino,
de la aceituna el aceite
y de mi corazón sale
cariño para quererte.
  De vendimiar venimos,
nada traemos,
los amigos del vino
¿qué beberemos?

 

 

Denos torreznos, señora
o dinero para vino
que se nos va haciendo tarde
para andar nuestro camino.

  Dicen que del cielo vino
la semilla de la cepa,
siendo el vino tan divino
bebamos cuanto nos quepa.
  Echa vino, Sara,
por la regadera,
echa vino, Sara,
que soy molinera.

 

 

Echa vino, tabernera,
echa vino y no eches agua,
vale más que cante el cuco,
y no que cante la rana.

  Écheme usted buen vinito,
que el agua me sabe mal,
más quiero soplar mosquitos
que oír las ranas cantar.
  El banquete de boda
será sin vino,
porque anoche los mozos
se lo han bebido.

 

 

El vaso tengo en la mano,
lo que tengo dentro es vino,
brindo con mis compañeros
y también con mis amigos.

  El vino blanco es mi primo,
el vino tinto es pariente,
y no hay bodega en el Bierzo
donde no encuentre a mi gente.
  En el Valle Vidriales
las hay hermosas,
las cubas de buen vino,
que no las mozas.

 

 

En la casa de la novia
estaba muy bueno el bollo,
el mazapán y la rosca
y el vino, que era de Toro.

  En Ponferrada hay pimientos,
lechería en San Lorenzo,
pero en Villar de los Barrios,
el mejor vino del Bierzo.
  Este año hay mucha más uva,
también habrá mucho vino
bien pueden llenar la cuba
en casa de mi vecino.

 

 

Este rabel pide vino
y las cuerdas, aguardiente,
y el mocito que lo toca,
mocitas de quince a veinte.

  Este vino es de Peralta,
criado en las verdes matas,
tengan cuidado, señores,
no tengan que andar a gatas.
  Las culebras, cuando llueve,
se arrastran por el camino,
así se arrastran los mozos
cuando beben mucho vino.

 

 

Lo mejor que hay en el Bierzo
es el vino de bodega,
porque dentro de una cuba
caben muy poquitas penas.

  Los mineros en la mina
adoran al Dios divino,
cuando salen a la calle,
a las mujeres y al vino.
  Me convidaste a bailar
y yo tengo los pies malos,
convídame a beber vino,
que tengo el gaznate sano.

 

 

Mi abuelo tenía un buey
que se llamaba Gabino,
cada vez que lo llamaba:
Ven, Gabino, venga vino.

  Mi novia ya no me quiere
porque bebo mucho vino,
vaya mi novia a la porra,
tabernera, echa un cuartillo.
  Mi pueblo cosecha un vino
que da gusto al paladar,
si no lo bebes con tino
te puedes emborrachar.

 

 

Para cantar, San Lorenzo,
para buen vino, Los Barrios,
y para niñas bonitas
vete a Toral de Merayo.

  Para ferias, Cacabelos,
para flores, Villafranca,
si quieres vinos añejos
vete al Palacio de Arganza.
  Ponga, madre, mesa,
de pan y de vino,
que ahí va su hija
con el su marido.

 

 

Quien aquí puso esta mesa
con el pan y con el vino,
que en el cielo la halle puesta
delante del Rey Divino.

  Quítate de esa ventana,
no me seas ventanera,
que la cuba de buen vino
no necesita bandera.
  Revolaba la paloma
por la torre de Bustillo,
que echen los mozos afuera,
que nos beben todo el vino.

 

 

San Antonio bendito,
dame un marido
que no fume tabaco
ni beba vino.

  Señor alcalde,
señor alcalde,
que si no hay vino,
tampoco hay baile.
  Si a la fuente voy por agua
y a la taberna por vino,
siempre miro a tu ventana
por si te veo, amor mío.

 

 

Si canto me llaman loco,
y si no canto, cobarde;
si bebo vino, borracho,
si no bebo, miserable.

  Si la luna fuera queso
y las estrellas, panetes,
y el río fuera de vino,
qué tragos y qué zoquetes.
  Si quieres que el vinillo
no te haga daño,
échale un remendillo
del mismo paño.

 

 

Si quieres que yo te quiera
has de tener bien presente
que me gusta mucho el vino
y también el aguardiente.

  Si se seca la Ribera,
y se secaran los trigos,
anda y rézale a la Virgen
que no se seque el buen vino.
  Siega, siega, segador,
tú que te bebes el vino,
que yo soy pastora y bebo
agua caliente del río.

 

 

Siega, siega, segadora,
tú que te bebes el vino,
que está el pobre del pastor
comiendo pan y tocino.

  Tiene la molinera
en su molino
la perdición del hombre:
tabaco y vino.
  Todos los que cantan bien
beben vino y aguardiente,
y yo como canto mal,
agua fría de la fuente.

 

 

Toma el huevo de una hora,
toma el pan del mismo día,
el vino que tenga un año,
y algo menos, la gallina.

  Unos beben vino,
otros aguardiente,
y los más borrachos,
agua de la fuente.
  Ven, vinillo jerezano,
hijo de la cepa tuerta,
tú que te quieres meter
y yo que te abro la puerta.

 

 

Venga vino, venga vino,
que agua non la puedo ver;
el agua lava las manos
y el vino quita la sed.

  Vino blanco, vino tinto,
nacido de verdes matas
a cuántos hombres valientes
les haces andar a gatas.
  Vino que del cielo vino,
vino con tanto primor,
que al hombre, sin tener letras,
le haces predicador.

 

 

Viva el Bierzo, viva el Bierzo,
que viva Camponaraya,
sus mujeres y sus vinos,
lo mejor que hay en España.

  Ya comimos, ya bebimos,
del buen pan y del buen vino,
daremos gracias a Dios
y al sacramento divino.
  Yo nunca hablo mal del vino,
porque el vino bien me sabe,
hablo de la tabernera
que a mí me lo da de balde.

 

 

Las mujeres
y los hombres

                                     

Panderos y
panderetas